La magia de España
- Cuando la abuela era joven había un país mágico que se llamaba España en el que había un brujo que tenía unos trajes mágicos que le hacían “quedarse con ellos” (con los españoles). Este brujo tenía unos amigos hechiceros deportistas que despistaban a los demás pisando fuerte y hacían aparecer dinero en sus cuentas por arte de magia mientras los reyes magos no se enteraban del truco. Y todos los jóvenes ilusionistas del país no trabajaban porque los magos gobernantes dominaban el arte del recorte y hacían desaparecer los trabajos para convertirlos en parados.
- ¿Y que pasó con ese país abuela?
- La (a)varita mágica lo hizo desaparecer. Ya no existe.
- ¿Y que pasó con todos esos magos?
- Se (es)fumaron.
*Cualquier parecido con la realidad es pura ficción.
*Lea los periódicos y en caso de duda entre realidad y ficción consulte con su psicólogo. Seguro que está en lo cierto.
or to white...
El tiempo es relativo.
La distancia es relativa.
La felicidad es relativa.
La pobreza es relativa.
La riqueza es relativa.
Todo es relativo, nada es absoluto. Menos la duda, que no se sabe.
la vuelta tras un largo viaje es siempre dura, especialmente cuando vuelves a otro lugar, dejando atrás una vida, y volviendo a otra en la que no estás seguro de encajar del todo, pero que aunque no sabes por qué, aún te llama. el período de adaptación es duro, pero hay cierta ilusión en el fondo por volver a empezar, pero cuando te reciben noticias inesperadas, de esas que nunca quieres escuchar, te arrebatan esa ilusión, sustituyéndola por resignación y tristeza, que no ayudan para nada a empezar otra vez. es entonces cuando te preguntas si debes empezar algo nuevo con sabor amargo o volver a lo agrio del pasado, porque no ves nada dulce en el futuro.
te preguntas por qué el negro es negro, y viene a llevarse tu color, tímidamente nacido de un tiempo gris y oscuro. con lo que cuesta tenerlo y darle luz, qué fácil se apaga.
me he cansado de ir y venir, del estar sin estar y del negro que me persigue, empujándome y haciéndome caer. ya vale, quiero un poco de color en mi vida.
to my little angel, hoping she will be my colour in my corner.
how many times must a man look up
before he can see the sky?
the answer my friend, is blowing in the wind, the answer is blowing in the wind.
vale, quien se ha llevado el cenicero mundial? que lo devuelva por favor, que llego tarde a varios sitios.

Es lo que siempre dice el calendario cuando lo miras después de un Martes Trece. Aunque al contrario que su conocido predecesor, sufre el síndrome de la indiferencia.
Todo el mundo se preocupa increíblemente por la maldición del Martes, intentando no casarse, encender el ordenador, o hacer inversiones importantes, pero nadie se fija en lo importante que es el día después. Si has tenido un día malo, el siguiente, por muy normal que sea, te ayuda a dejar la superstición atrás, atascada en un día pasado, haciéndote sentir mejor por el hecho de que tus males son cosa de una maldición universal. En cambio, si la mala suerte no te ha afectado, o incluso si has tenido buena, el día siguiente te confirma que estas creencias no son más que cuentos de chinos a los que no tienes que prestar atención. El Miércoles Catorce es uno de esos días normales que realmente son muy importantes, pero al que nadie le hace caso de lo simple que es.
Estamos acostumbrándonos a que las cosas sencillas y rutinarias, las que siempre están ahí, nos parezcan aburridas o simples, y siempre queremos más, mostrando indiferencia ante ellas, a pesar de que en muchas ocasiones son muy importantes, fuentes de felicidad o problemas. Con algunas personas nos pasa lo mismo. Estamos empeñados en la búsqueda de lo extraordinario, algo bueno que nos confirme que necesitamos un cambio, o algo malo que nos demuestre que es el culpable de nuestra infelicidad, probablemente originada en algún punto simple que hemos olvidado. Tal vez deberíamos olvidarnos de esas cosas, y prestarle la atención merecida a lo ordinario. A veces es necesario distanciarse un poco para para darse cuenta, pero otras es cuestión solo de olvidar la indiferencia y no obviar lo obvio.
No dejes que un Martes Trece te arruine un Miércoles Catorce.
hoy ha sido un dia curioso. uno de esos dias normales en los que no haces nada demasiado especial, pero de los que te acuerdas.
he ido a nadar, y cuando volvia por el rutinario camino que todos los dias me lleva a trabajar he descubierto un parquecillo encantador al lado de mi casa, que aparentemente nunca había estado alli, ha surgido de la nada, como las margaritas entre las piedras de la acera en primavera. cuando me he querido dar cuenta, estaba eufórica riendome a carcajadas al descubrir que llevaba más de 300 metros seguidos andando sin manos en mi destartalada pero encantadora bicicleta, cosa que nunca antes había conseguido. he hablado con muchos buenos amigos hoy, reflexionando sobre la vida sin darme cuenta, abriendo los ojos de varias personas sin saberlo, incluso los míos. y he descubierto un paraje peculiar y bastante espectacular, donde había la justa cantidad de gente como para llevarme la grata sorpresa de escuchar de la nada la banda sonora del día, I walk the line, que curiosamente, también fue la película que ví ayer. después he retomado un libro ambientado en un día como hoy, de hace unos cuantos años. lo tenía olvidado desde hace un año, justo el mismo día que decídia cambiar de aires sin saberlo. creo que lo he vuelto a hacer.
tengo la (sana o mala, segun se mire) costumbre de apuntar cosas por todas partes. en papeles, post its, o en hojas en sucio. es una manera de hacer notas mentales, para acordarme, si no lo escribo no me acuerdo. y siempre digo que lo voy a pasar a un cuaderno, pero nunca lo hago. luego acabo teniendo un monton de papelotes inteligibles que cuando me da por limpiar, me hacen descubrir cosas de las que ya no me acordaba. como esta:
being happy IN your life
being happy ABOUT your life
no logro recordar de donde lo saqué. lo cual me preocupa, no fue hace tanto tiempo. pero el caso es que me hizo pensar en la sutil diferencia de la preposicion. de estar dentro a verlo desde fuera, de preocuparte por el momento actual, a pensar en lo global.
el caso es la posición que tomas al respecto, si no te gusta lo que ves en la primera, muévete y míralo desde otro lado. seguro que lo ves diferente. si no puedes cambiar un mal momento, crea otro bueno para compensar, lo que importa es la suma.
la primavera me ha traido cambio de posición. voy a crear momentos.
ET ha traido consigo antiguas divagacines olvidadas y nunca publicadas. he aquí parte de los descubrimientos de hoy.
¿Por qué cuando comemos mucho nos ponemos las botas pero nos soltamos el botón?
¿Por qué hay botas de agua y de vino pero no de cerveza?
¿Por qué puedes encontrar un ratón debajo de un botón pero no puedes encontrar el botón una vez que se te ha perdido?
¿Por qué es un botín tener un bote de pimientos cuando vives en el extranjero?
¿Por qué botan las pelotas y votan los pelotas?
¿Por qué los futbolistas cuelgan las botas pero no pueden dejar colgadas a las que llevan botas?
¿Por qué cuando tenemos algo que está en el bote, la mayoría de las veces no podemos abrirlo?
mejor lo dejo que si no me van a vetar el sitio...voy a comprame unas botas.
ya me gusta un poco más.
ET por fin ha vuelto. espero que se quede un rato por aquí. ya lo echaba de menos.
welcome to the jungle!
me gusta nada de nada...
con lo molona que era mi plantilla de ET...
despues de tanto tiempo sin aparecer por aquí, me entró la inspiración y decidí escribir otra vez...
llevo casi 4 meses intentando acceder a mi página porque se me olvido mi contraseña y mi correo. creo que tengo un problema de memoria...cuando por fin la recuerdo, no funciona. hoy, así sin más, vuelve a funcionar...y me encuentro con esta cosa...
bufff....veremos que puedo hacer...espero volver con las cosas como estaban, o por lo menos algo parecido...
japi berdei tu miiiiiiiiii
japi berdei tu miiiiiiiiii
japi berdei diir mairen
japi berdei tu miiiiiiiiiii
¡¡¡¡plas, plas, plas!!!!
Resulta que ya me he aburrido de sistema binario, y hoy me he pasado a los titos que aparecen en el inicio del google. La verdad es que tanta cosa empaña las búsquedas, pero son entretenidos si tienes tiempo que perder. Me he parado en la escritura japonesa de mi nombre, y en la fecha de mi nacimiento. Cosa curiosa ésta, porque además de todo lo que pasó el año en que naciste, pues te da un diagnóstico de tu vida pasada:
Pues la verdad es que no, mira tú por dónde el alma de mi pastor polaco no ha venido a visitarme. Además, no sabría que decirle porque hoy he parendido japonés, no polaco. Pero lo que no sé es que tiene que ver con ser jefe de basureros…Y bueno, hay que decir que reciclar reciclo, pero ¿alguien sabe como eliminar la radiactividad usando métodos psicológicos?
He de decir que aprendeer lo que se dice aprender no he aprendido mucho, pero por lo menos me he divertido. Mañana mejor me centraré en algo más productivo…

Es curioso lo que se puede llegar a hacer en tiempos de aburrimiento. Acabo de aprender el sistema binario a raíz de intentar comprender los tipos de personas que existen. Y todo esto en horas de trabajo...
Pero bueno, esto no me ha hecho perderme de mi objetivo inicial de saber si en realidad existen solo 10 tipos de personas o no. Y bueno, investigando investigando, parece ser que sólo hay 9 (aunque con muchas variantes):
Reformador, ayudador, triunfador, individualista, investigador, leal, entusiasta, desafiador y pacificador.
Así que la décima no sé donde se habrá metido. Igual es que es indefinible o imposible de encontrar. O lo más probable es que la persona 10 no exista.
Bueno, y creo que después de esto, pueden pasar dos cosas, o me echan del curro, o me ponen una camisa blanca y me meten directamente al manicomio…
Explicaciones aparte, empiezo dedicando mi primer desvarío a la gran manzana, Manhattan. La isla te enamora, no solo por los hombres guapos que le dan el nombre, sino por sus contrastes: rascacielos y rascasuelos, tierra y asfalto, ruido, más ruido, y también silencio de vez en cuándo…Y qué decir de la cantidad de gente de todo tipo que aparece a la vuelta de la esquina… Es como si fuese la punta de un iceberg neoyorkino, y bajo la típica panorámica plana llena de rascacielos (de la que como todo el mundo, tendré un montón de fotos hechas buscando una perfecta que nunca llega) hay nueve novenos ocultos de locos y locuras inesperadas.
Locos como los yuppies con zapatillas comiendo kebabs mirando la bandera americana que preside el agujero de la zona cero o como los chinos con catálogo que te dicen al oído: guatles guatles, ó janbals, janbals (podrían haber pasado perfectamente por chinos de Pamplona) para llevarte a un piso lleno de muchos más chinos cosiendo bolsos. O también como ese que llamó a su hija iloveni porque la proliferación de camisetas y demás titos y recuerdos con el típico dibujito negro con un corazón rojo.Locuras sanas como la maratón de gente corriendo el domingo en Central Park, y otras menos sanas como reconocer a gente muy sola en la capital del mundo, o escuchar las sirenas de la policía y los bomberos cada vez que cambian de turno, que parece que van detrás de todos los fugados de Prison Break. Locos y locuras aparentemente incompatibles, como el rodaje de una película en pleno Times Square, mientras un famoso cowboy desnudo intenta ganarse el pan haciéndose fotos con los turistas, y un andamio caído dos calles más arriba bloquea el tráfico. Y otros que conviven sin problema en sus territorios, marcados por zapatillas en los balcones, o por palitos judíos en sus puertas, recordando al visitante que a pesar de su dinero y su sabiduría, siguen viviendo unos cuantos siglos atrás. Y cómo no, también queda espacio para la locura climática, pasando de un calor asfixiante a una cortina de agua que desaparece en una hora, tras haber dejado un rayo a menos de tres metros de mí que hace que todas las sillas del trabajo me den calambre cada vez que las toco…Aquí hay espacio para todo, aunque no se vea desde fuera.
Aún sufro las consecuencias de un jet-lag prolongado, porque sigo sin entender como no soy capaz de dormir en un avión con la aparente comodidad de disponer de asiento, almohada y manta, y después me quedo frita en el suelo del aparcamiento de la T-4, sobre el periódico del domingo y abrazada a mi mochila, o en uno de los comodísimos asientos de la Terminal…
Pero me he vuelto con ganas de volver, y con la sensación de haber estado como en un sueño, como en un mundo aparte, como una loca más viviendo una locura de esas que enganchan. Quien sabe si la próxima película que me monte tenga su escenario en la punta del iceberg…

tengo vocación de guía. de guía cansa. los que me conocen lo saben bien, y me dejan hacer, porque saben que me encanta, y porque siempre es más cómodo que te lleven y no tener que preocuparte por dónde ir. y porque a falta de GPS (Gran Pérdida Segura), a alguien hay que hacerle caso, y que mejor que perderse con alguien de confianza...
pues bien, estos días he ejercido bastante mi vocación, lo que me ha llevado a quedarme con apodo de por vida. es lo que tienen los estados de convivencia vacacionales tipo gran hermano, que todas las historias medianamente graciosas se graban en la memoria y dan a pie a montones de motes y dichos populares. ya lo dice el refrán, mata a un perro y te llamarán mataperros.
pero a lo que iba. decía que me gustan los mapas de todo tipo: los de carreteras, los del metro, los de las ciudades...tengo mapas de todas las ciudades en las que he estado. me gusta porque se ve todo desde arriba. es como volar con capa, pero en barato. todos los caminos están escritos, sólo hay que elegir como recorrerlos y decidir si llevas rumbo fijo, o no. y después disfrutar del viaje.
el último que he conseguido es un mapa del sur, pero pronto conseguiré uno de la Gran Manzana. y quién sabe, puede que algún día encuentre el mapa de algún tesoro...




